jueves, 4 de octubre de 2007

Pensamiento ajeno

Le hemos sacado un poquitín de punta al tema de meterse en la mente de los demás. La publicidad va de esto, de rasgar en el pensamiento ajeno y dar en el clavo, saber qué se busca y qué se desea. Pero, una vez nos hemos bajado del carro del marketing, yo nunca reutilizaría el pensamiento que alguien acaba de tener. Si cada vez que pasara por el lado de alguien, oyera lo que está cociendo, me quedaría frita (y nunca mejor dicho). Yo prefiero el no saber qué pasa, el hurgar para encontrar, el misterio, la posibilidad, la probabilidad, la deducción y el instinto. Es muchísimo más interesante pasarte la vida resolviendo enigmas y puzzles mentales. Al fin y al cabo, alguno lo acabamos por desenmascarar y entonces podemos auto obsequiarnos con un bravo por el esfuerzo, un hurra por nuestra propia paciencia y un Oscar por lo que hemos conseguido. Saber lo que piensan los demás en todo momento provocaría el fin del mundo ya que todos pisotearíamos la curiosidad de lo desconocido. Es obvio, si no hay interés no hay comunicación, sino hay comunicación no hay relaciones, si no hay relaciones no hay sexo y sin sexo no hay nadie.

2 comentarios:

Vodka & Caviar dijo...

Merci¡¡¡¡¡ Si, 23 anys ya. Un petonet!

Joan dijo...

marta realment un escrit genial!!