martes, 14 de septiembre de 2010

Sin moverse

De principio a fin, no se movió de aquel momento. Pasaron las horas hechas días, semanas y meses. Pasó la luz, la oscuridad, el ruido y el silencio. Sin embargo, ella no se movió a pesar del movimiento. Como cuando eres un espectador partícipe. O como cuando piensas en dejar de pensar para vivir a flor de piel. Los mejores recuerdos son aquellos que los has vivido a consciencia. Que saboreas en tiempo real lo que la situación está dejando en ti.
Y cuando vuelves a moverte sabes que estás entrando en algo nuevo. Que si lo amas tanto tampoco querrás que nadie te empuje fuera de ese instante. Sea largo, sea corto, se desvanezca o envejezca contigo. Un puzle de historias que forman una sonrisa en tu corazón. Esa sonrisa que recuperas, en instantes inesperados, en tu rostro. Movimientos de la vida que decides que sean para ti: inamovibles.

2 comentarios:

capriyunliuz dijo...

hay momentos que nos provocan ese estado de inmobilidad momentos intensos que dependiendo de lo que sean buenos o malos anelamos volver a vivirlos o anelamos no volver a recordarlos.....nice blog

Cristian Hernández dijo...

Realmente hermoso...
Totalmente real