jueves, 18 de diciembre de 2008

Tu maleta gris

Cerraste tu maleta gris esa noche de octubre y desde entonces dejaste de escribirme cartas. Cada una de tus cartas tenía por título un número, pero yo nunca los he llegado a entender plenamente. No sólo a los números sino que tampoco a tus cartas y mucho menos a ti. Pero sí entendí que en esa maleta gris guardabas todas esas fotos mías que nunca quisiste colgar en la pared de tu habitación porque crees que las imágenes reales nunca son promesa de recuerdo. También encerraste en esa maleta todas las palabras que te entregué. Yo solo entrego a mano palabras personalizadas a esas personas que verdaderamente significan algo para mi. Y guardaste todos los significados que desprendí de mi, hasta rosas de color negro que compramos un viernes tarde en una estación de metro vieja que emparaba almas que habían perdido su tren. Y también guardaste el pase para nuestro tren, el que sólo cogimos juntos una vez. Y las veces las amontonaste como camisas almidonadas que nunca pierden su forma aunque si su naturalidad. La naturalidad de nuestras ocasiones perdió forma con el transcurso de los días. Y los días los escondiste también en tu maleta para que para siempre pareciesen lejanos. Tú maleta gris que nos vio dormir meses enteros ha guardado parte de mi en su interior y se ha ido contigo. Sin mi. No dejes que los pedazos que guardas de mi se tiñan de gris. Nunca fuimos mediocres.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

genial.. com sempre :)

cora! dijo...

Aquest és molt genial Vivaris, la construcció de cada frase és impressionant perquè fa que el text sigui una unitat.
Però aquest segueix sent un més dins d'aquest petit gran tresor que construeixes.
Que bé!!