lunes, 28 de noviembre de 2011

Rincones

Querían robarle el tiempo a todos sus calendarios futuros para así desabrocharse el cinturón de la nostalgia pero se quedaron anclados en una tarde de invierno en la que respiraron hielo convirtiéndolo en fuego. El juego de los que retan al deseo. Arrojaron a la nada todo lo que nunca fueron y, de repente, lo eran todo en una secuencia de relatividad. Una tarde oscura llena de fuegos artificiales que despegaron de cabezas embarazadas de convencionalismos demasiado cocidos. Y entonces, lo perdieron todo en un desnudo de miradas...y ganaron.

2 comentarios:

capriyunliuz dijo...

o.o sencillamente increible muy buen post :)

Laia dijo...

muy bueno!