lunes, 13 de abril de 2009

Peso pluma interior

Cuando vuelvo siempre llego distinta. Quizás lo que me faltaba era abrir los ojos para realmente hacer un paso adelante. Eso de pasar página se me daba bien años atrás, pero hace tres calendarios enteros que me dedico a girarme y mirar atrás en cada esquina. He vivido en una romántica visión de la melancolía que de tan exagerada que era ha explotado. Y lo ha hecho en mi cara. Y sólo así me he dado cuenta de que debo hacer mis días completos y dejar la continua revisión de los recuerdos para cuando tenga ochenta años. Nos pasa a muchos, lo de vivir de recuerdos y del pasado. Sólo con dos sorbos de café y veinte palabras ya te das cuenta de quién es una persona pasado, una persona presente o una persona futuro. Y yo, que nunca tuve un equilibrio de aplauso me alimento de lo bonito del pasado y sueño con llegar a la meta del futuro. Y escribiendo esta frase me siento absurda por omitir el camino, que resulta ser, mira por donde, el mismísimo presente. Que bueno que ahora, primavera, sea el momento para ser consciente del hoy pues el sol y las flores siempre me han dado un camino mejor. Soy feliz con lo puesto, lo demás lo he tirado porque el peso que sobra nunca fue de mi agrado. Peso pluma interior, ¡sí señor!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Es bonito eso que dices pero ten en cuenta que quién olvida el pasado está condenado a repetirlo...

Marta Vives dijo...

está condenado hasta el punto que uno desee...creo q depende del presente..

Anónimo dijo...

El pasado siempre nos persigue...aunque intentemos escapar...