domingo, 9 de diciembre de 2007

Moda, Navidad.

La moda debería basarse en el autocontrol. La clave del éxito es mantener la cabeza fría ante el continuo bombardeo de oferta. Aunque el leopardo, por ejemplo, aún sea una tendencia fetiche de esta temporada (y no esté en peligro de extinción) hay que saber sopesar el look y no salir a la calle llena de estas manchas porque entonces habrás caído en el peligroso “total look”.
El historiador Thomas Heine explica en una de sus bíblias (o libros) que “hay personas a las que la acción de comprar les produce más satisfacción que el objeto adquirido y tienen como pasatiempo coleccionar etiquetas”. Este fenómeno es algo muy típico en España ya que hay quienes creen ser vogue creando un amplio abanico de marcas. Estas firmas son las que se conocen por su extensa cantidad de logotipos en una misma pieza y por mi parte, cada día soy más reacia a este efecto, que le vamos a hacer.
Desde mi nada humilde punto de vista (y quien quiera que le saque punta a esta afirmación), apuesto por la calidad ya sea anónima o firmada. Considero que la ostentación no debe ser mostrada a base de marcas visibles en todas las prendas sino que a base de estilo, elegancia e incluso un punto de novedad y rebeldía. Mirad a Chloë Sevign, a Kate Moss o a la mismísima Audrey, ellas sí son musas de la MODA. Una moda en mayúsculas y con aplausos de fondo porque se aferran al amadísimo lema: menos es más.
En esta bonita época donde las luces hacen vibrar las calles, los villancicos son la sintonia por excelencia y los regalos son un menú exquisito, la moda también hace de las suyas. Por una parte, hay quienes no saben llevarlo y te aparecen a lo árbol de navidad (eso sí, muy moderno). Por otra parte, existe ese admirable y adorable séquito de fashionistas que aprovechan las fiestas para hacerse con accesorios dignos de orgasmo instántaneo y de atuendos acertadísimos imán de todas las miradas.
No lo neguemos, la Navidad es adorable de una forma sin igual. Esa sensación de bienestar, ese ambiente de constante celebración, ese espíritu de hermandad y por supuesto lo que enfunda la palabra NAVIDAD: NA(vegando) en la VI(sa) de DAD(papá).

1 comentario:

Blanca dijo...

OLÉ!