martes, 4 de diciembre de 2007

Y entonces, volveriamos a hablar del amor

Hemos perdido un trocito del sentido de tirarnos a la piscina, ahora hay enfoques a cámara lenta y la directa se la regalamos a los demás, nosotras hemos dado un paso aunque nadie nos quita lo bailado. ¿Qué nos habrá pasado que ahora hasta pensamos antes de que nuestras emociones lleguen al río? Supongo que vamos relativizando las sensaciones y las emociones fuertes las guardamos para quien de verdad se lo merezca. Antes nos pasábamos el día jugando con nuestros sentimientos y nos arriesgábamos a ganar o a perder y sonreíamos por ello aunque fuésemos de un feliz que va y que viene. Ahora somos de felicidad constante y por esto existe un poco de miedo a empezar a jugar y a equivocarnos de diana si es que queremos que exista una. Antes tarareaba lo que decía “an open hand and a mind to lend, there’s nothing more romantic” y ahora qué quieres que te diga, ya no me sale. Y no me sale porque vemos más humo que cosa clara y porque hay tanto interrogante suelto que no sabemos por donde empezar. Y ya nadie pregunta por corazones que van de dos en dos, porque todos van separados y es difícil descifrar si hay sitio para dos. Hay quien dice que ha empezado la casa por el tejado y hay quien dice que cree vivir un sin sentido casi siempre. Será porque el ahora se nos hace raro y porque faltan chispas para que se abra la emoción. Con lo bonito que era estar enamorado, niña, cuando te soltaba historias de veladas peliculeras semana sí, semana también y tú me contabas historias de dos que se besaban por emociones guardadas dentro. Quién sabe, quizás todo esto es un punto de inflexión y no debemos dejar de sonreír en ningún momento porque como alguien dijo una vez, en cualquier instante alguien puede enamorarse de tu sonrisa. Y entonces, volveríamos a hablar del amor.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Encantada de hablar y deshablar de amor y desamor contigo.